Poema 11
A una rosa otra rosa,
a una flor otra flor,
pero a una mujer hermosa
no le bastará la rosa,
ni el regalo del amor.
Para ella, la más bella,
de belleza no imaginada,
a ella, Sonia Carolina,
una rosa cristalina
le daría por ser mi amada.
Pero aunque le diera el mundo,
ella nunca me amaría,
yo soy claro y soy rotundo,
y también un vagabundo,
que la ama todavía;
y callando y sufriendo,
mi dolor voy recorriendo,
mientras crece en la agonía.
a una flor otra flor,
pero a una mujer hermosa
no le bastará la rosa,
ni el regalo del amor.
Para ella, la más bella,
de belleza no imaginada,
a ella, Sonia Carolina,
una rosa cristalina
le daría por ser mi amada.
Pero aunque le diera el mundo,
ella nunca me amaría,
yo soy claro y soy rotundo,
y también un vagabundo,
que la ama todavía;
y callando y sufriendo,
mi dolor voy recorriendo,
mientras crece en la agonía.
Emiro Marco.
23/V/95
23/V/95
No hay comentarios.:
Publicar un comentario